La palabra putita tiene una connotación negativa por estar asociada a la prostitución, lo cual aclaro tampoco debería ser considerado como algo negativo.

Sin embargo, en la intimidad suele ser usada como un calificativo que alude a la mujer que le encanta el sexo. Ser putita para mí es eso, no sólo en la intimidad, sino que tambien la mujeres podemos ser putitas y disfrutar de nuestra sexualidad en otros ámbitos de nuestras vidas sin sentirnos avergonzadas por ello, al igual que lo hace un hombre sin ser juzgado.

Resulta hasta ilógico que algo tan natural como el disfrute sexual sea un tabú, increíble observar como aún recae sobre la mujer la condena social por mostrar su cuerpo o por el uso del mismo dedicado al placer, aún en estas épocas de apertura sexual.

Los mandatos sociales, con gran influencia de las viejas religiones, nos hicieron creer que el placer de la mujer debe estar relegado al hogar, que el sexo es algo pecaminoso y totalmente alejado del “ser espiritual”. La espiritualidad tal como nos la inculcaron no reconoce a la sexualidad como parte de nosotrxs, la excluye por completo y puede ser que en épocas de antaño les haya servido alejarse de los estímulos terrenales para conectarse con su esencia.

Pero hoy ya no más. Basta de autoflagelo, merecemos placer sin culpas, integrando la sexualidad en nuestra espiritualidad. Somos un todo. Somos seres espirituales y sexuales. Y en cuanto más integramos todo lo que somos, más conectamos con nuestra verdadera esencia.

Todxs somos seres espirituales xq todxs en esencia somos espíritu, utilizando un cuerpo humano para vivir nuestra experiencia en este plano terrenal. Hay personas que viven más conscientes de esto y otras que no tanto. Yo me considero muy consciente de quién soy en verdad y actúo genuinamente en coherencia con ello, me escucho, me siento, me exploro y transito un camino eterno de autoconocimiento.

JesyFux #putitaespiritual

 

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